Descubre el itinerario perfecto de 7 días en Alicante y la Costa Blanca. Combina ciudad, playas, pueblos y actividades reservables cada día.
Para quién es este itinerario
Este itinerario de una semana en Alicante está pensado para quien quiere algo más que playa: ciudad, montaña, pueblos blancos y mar en dosis equilibradas. Si solo buscas tumbarte en la arena durante siete días, te sobra la mitad del plan — en ese caso, Benidorm o Calpe con un único traslado te bastarán.
Funciona especialmente bien para parejas y viajeros solos con coche de alquiler, porque algunos tramos —como Guadalest o el Peñón de Ifach— quedan mal conectados en transporte público y esperar autobuses te puede costar media tarde. Las familias con niños a partir de 6-7 años también lo aprovechan bien, aunque conviene aligerar el día 5 (senderismo) si los peques se cansan rápido.
Los sénior que viajan sin prisa pueden estirar este plan a nueve o diez días sin problema, quitando presión a los trayectos más largos, como el de Guadalest, que implica carreteras de montaña con curvas. Los amantes del vino encontrarán hueco en el interior, cerca de zonas como Alfaz del Pinar o las rutas hacia Monóvar, aunque esta ruta se centra en costa y pueblos blancos más que en bodegas.
Lo que no incluye este itinerario: visitas largas a Valencia o Murcia. Son ciudades que merecen su propio viaje, no una excursión de un día desde Alicante — el trayecto en coche a Valencia ronda la hora y media, y a Murcia poco menos, tiempo que resta a lo que worldente define la Costa Blanca.
Cada día de este itinerario de 7 días en Alicante combina una ubicación principal, la distancia desde el centro y el tipo de actividad dominante.
Itinerario de una semana en Alicante: resumen día por día
| Día | Ubicación principal | Distancia desde Alicante | Tipo de actividad |
|---|---|---|---|
| Día 1 | Alicante ciudad | Centro | Cultura urbana y castillo |
| Día 2 | Playa Postiguet y Cala Finestrat | 0-40 min | Playa urbana y cala natural |
| Día 3 | Guadalest y Polop | 60-70 min | Pueblos blancos de interior |
| Día 4 | Altea y Benidorm | 45-60 min | Costa norte y vida urbana |
| Día 5 | Calpe y Algar | 55-70 min | Senderismo y piscinas naturales |
| Día 6 | Calpe o Moraira | 55-65 min | Actividades acuáticas |
| Día 7 | Elche o Alicante | 0-25 min | Visitas finales y traslado |
Tiempos orientativos en coche desde Alicante capital; pueden variar según tráfico y temporada.
Día 1: Alicante ciudad y castillo
El primer día conviene dedicarlo entero a la ciudad, sin coche, para aclimatarte y entender la disposición del centro, el puerto y la Explanada.
Mañana: centro histórico
Empieza en el Barrio de Santa Cruz, con sus calles empinadas y fachadas pintadas de colores — llega antes de las 10:00 si quieres fotos sin aglomeraciones. Bajas hacia la Concatedral de San Nicolás y la Rambla, y comes en alguna de las tascas del Mercado Central, donde un menú de mediodía ronda los 12-15 euros. Evita comer directamente en la Explanada de España: los precios suben por la ubicación y la calidad no siempre acompaña.
Tarde y noche: castillo y paseo marítimo
Sube al Castillo de Santa Bárbara en ascensor panorámico desde la Playa del Postiguet (unos 2,70 euros por trayecto) o caminando por el Parque de la Ereta, gratuito pero con cuestas notables. Las vistas desde arriba, con toda la bahía de Alicante abierta, son el mejor cierre de un primer día. Al anochecer, paseo por el frente marítimo hasta el puerto, donde merece la pena reservar con antelación un tour guiado nocturno por el casco histórico o una cena con vistas al puerto deportivo — en temporada alta las mesas con terraza se llenan desde las 20:30.
Día 2: Playas y calas cercanas
El segundo día se queda en el entorno de Alicante capital, combinando playa urbana cómoda con calas que exigen algo más de esfuerzo.
Mañana: playa urbana
La Playa del Postiguet, pegada al centro, es arena fina y servicios completos: duchas, chiringuitos, alquiler de hamacas (unos 5-6 euros por tumbona). No es la playa más bonita de la Costa Blanca ni pretende serlo, pero su cercanía la hace ideal para una mañana sin planificación. Llega antes de las 11:00 en verano si quieres sitio cerca del paseo.
Tarde: calas naturales
Por la tarde, desplázate unos 35-40 minutos en coche hacia la Cala de Finestrat, de aguas más transparentes y menos masificada que las playas de Benidorm, aunque con menos infraestructura — lleva agua y sombrilla propia. Si prefieres no conducir, hay autobuses de la línea que conecta Alicante con Benidorm y hace parada cerca, aunque el acceso final a la cala es a pie por un sendero de unos 10-15 minutos. Como alternativa de mal tiempo, el Museo de Arqueología de Alicante (MARQ) ofrece una tarde cultural sin depender del sol.
Día 3: Pueblos blancos del interior
Este es el día que exige coche sí o sí. La carretera hacia el interior serpentea entre sierras y embalses, y el paisaje cambia por completo respecto a la costa.
Mañana: Guadalest
Guadalest, a unos 65 minutos de Alicante capital, es parada obligada aunque masificada — llega antes de las 10:00 o evita julio y agosto a mediodía, cuando los autobuses de grupos organizados saturan la única calle principal. El castillo-peñón y el embalse turquesa visto desde el mirador justifican la subida. La entrada al conjunto histórico (varios museos incluidos) ronda los 4 euros. Aparcar cuesta entre 3 y 5 euros en los parkings de la entrada del pueblo.
Tarde: Polop y alrededores
De Guadalest a Polop hay unos 20 minutos en coche. Polop es más tranquilo, con su famosa fuente de los 221 caños y calles sin apenas turismo organizado. Es buen lugar para comer tarde (14:30-15:30) en alguna terraza con vistas al valle. Si te sobra energía, el cercano pueblo de Sella ofrece rutas de senderismo más exigentes, pero para este día basta con el paseo tranquilo por Polop.
Día 4: Costa norte y Benidorm
Contraste total en un mismo día: el urbanismo vertical de Benidorm frente al encanto más contenido de Altea, apenas a 10 minutos en coche entre ambos.
Mañana: Altea
Altea tiene el casco antiguo más fotogénico de la zona, con la cúpula azul y blanca de su iglesia como referencia. Paseo tranquilo por las calles empedradas, cafés con vistas al mar desde las terrazas del Mirador y compras de cerámica local. Compararla con Guadalest es inevitable: Altea tiene mar, Guadalest tiene montaña, y ambas merecen su visita por motivos distintos.
Tarde: Benidorm
Benidorm divide opiniones, y con razón. Sus playas de Levante y Poniente tienen arena ancha y servicios excelentes, pero el perfil de rascacielos no es para todos — si buscas lo que originalmente definía la Costa Blanca, aquí no lo vas a encontrar. Aun así, merece una tarde: el Mirador del Castell con vistas a ambas playas es gratuito y queda bien al atardecer. Para quien viaja con niños, el Benidorm Palace o un parque acuático cercano puede justificar quedarse hasta la noche; si no, vuelve a Altea a cenar, más tranquilo y sin las colas de los restaurantes turísticos de Benidorm.
Día 5: Naturaleza y senderismo
Día pensado para quienes quieren desconectar del asfalto. La estrella es el Peñón de Ifach, en Calpe, una mole de piedra caliza de 332 metros que se eleva directamente desde el mar.
Mañana: rutas de montaña
La subida al Peñón de Ifach dura entre 2 y 2,5 horas ida y vuelta, con tramos de roca y un túnel estrecho cerca de la cima — no es apta para quien tenga vértigo severo ni para carritos de bebé. El acceso al parque natural es gratuito, pero el aforo está limitado y conviene reservar la entrada online con antelación, especialmente en primavera y otoño cuando el clima invita a subir. Lleva calzado de trekking: las sandalias son un error habitual que veo repetirse en las bajadas.
Tarde: piscinas naturales
Tras la bajada, las piscinas naturales de las Fuentes del Algar, cerca de Callosa d'En Sarrià (unos 30 minutos desde Calpe), ofrecen agua dulce y fresca entre cascadas escalonadas. La entrada cuesta alrededor de 6 euros y el recorrido es sencillo, apto para casi toda la familia. Si prefieres evitar la caminata del Peñón por cansancio, puedes invertir el día: Algar por la mañana, paseo llano por Calpe por la tarde.
Día 6: Experiencias acuáticas
Después de dos días de carretera y montaña, toca volver al mar, pero con un enfoque más activo que el simple baño.
Mañana: actividades en agua
Reserva con antelación una excursión en kayak o un tour en barco hacia las cuevas de la zona de Calpe o Benissa — estas salidas suelen durar entre 2 y 3 horas y combinan snorkel con tramos de remo tranquilo. En temporada alta (junio a septiembre) las plazas se agotan con varios días de margen, así que no lo dejes para la misma mañana. Si el mar está revuelto, la alternativa es una clase de paddle surf en aguas más protegidas, como la bahía de Altea.
Tarde: relajación costera
Por la tarde, relájate en alguna cala tranquila de Moraira o vuelve hacia el sur, hacia playas urbanas con chiringuitos si prefieres comodidad sobre paisaje. Un consejo honesto: no intentes encajar también una visita cultural este día — el cuerpo pide descanso después de la actividad acuática matutina, y forzar más planes solo genera cansancio acumulado de cara al día 7.
Día 7: últimas joyas y regreso
El último día depende de la hora del vuelo o del trayecto de regreso, pero conviene dejarlo flexible y cercano al aeropuerto de Alicante-Elche (ALC).
Mañana: visitas pendientes
Si no llegaste a ver Elche durante la semana, su Palmeral —Patrimonio de la Humanidad, el mayor palmeral de Europa— está a unos 25 minutos de Alicante y encaja bien en una mañana corta. También puedes aprovechar para repetir el Mercado Central de Alicante y comprar productos locales: turrón, almendras o vino de Monóvar para llevar.
Tarde: preparación de salida
El aeropuerto está a unos 10-15 minutos del centro de Alicante y a 45-50 minutos de Calpe o Altea, así que calcula el margen según dónde te alojes esa última noche. Evita planificar actividades pasadas las 13:00 si tu vuelo sale antes de las 19:00 — el tráfico de salida en temporada alta puede sumar 20 minutos extra sin avisar.
Dónde alojarse
Para esta semana, lo más práctico es dividir la estancia en dos bases: tres o cuatro noches en Alicante capital y el resto en la costa norte, cerca de Altea o Calpe. Moverte una sola vez evita deshacer la maleta cada día, algo que sí ocurre si intentas encadenar pueblo por pueblo.
Alicante capital conviene si priorizas vida urbana, restaurantes variados y buena conexión con el aeropuerto; un apartamento cerca del Postiguet cuesta en temporada media entre 70 y 110 euros/noche para dos personas. Altea es más tranquila y fotogénica, pero con menos oferta de restauración fuera de temporada alta. Calpe ofrece más opciones de alojamiento frente al mar y queda mejor situado para el Peñón de Ifach y Algar.
Benidorm tiene la oferta hotelera más amplia y barata de toda la Costa Blanca —habitaciones desde 50 euros/noche en temporada baja— pero el ambiente es claramente distinto: más fiesta, más rascacielos, menos autenticidad. Si viajas con niños pequeños y priorizas piscina y parque acuático cercano, puede tener sentido; si buscas calma, mejor Altea o Denia, algo más al norte y con buen ambiente portuario.
Cómo moverte por la región
El coche de alquiler es, sin rodeos, la opción más razonable para este itinerario. El alquiler diario ronda los 25-40 euros en temporada media, y te ahorra horas de espera en carreteras de montaña donde el transporte público casi no existe, como el tramo hacia Guadalest o Polop.
Si decides ir sin coche, el TRAM de Alicante conecta la capital con Benidorm, Altea y Calpe en algo más de una hora, con salidas frecuentes y billetes desde 4-6 euros según el tramo. Es una alternativa sólida para el día 4, pero inútil para el día 3 (pueblos del interior) o el día 5 (Peñón de Ifach y Algar), donde tendrás que combinar con autobuses de baja frecuencia o taxis, que encarecen rápido el presupuesto.
Compara esto con Valencia, donde el transporte público cubre casi todo el área metropolitana: en la Costa Blanca, fuera del eje costero Alicante-Denia, el coche sigue siendo necesario. Si viajas en pareja o familia, el alquiler compensa casi siempre frente a sumar billetes de tren y taxis sueltos.
Experiencias reservables
De todo el itinerario, hay tres experiencias que conviene reservar con antelación, no por escasez artificial sino porque la logística lo exige. La excursión en barco o kayak del día 6 tiene aforo limitado y en verano se llena con varios días de margen. La entrada al Peñón de Ifach del día 5 requiere reserva previa por el límite de aforo del parque natural. Y el tour guiado nocturno por el casco histórico de Alicante del día 1, si lo incluyes, suele tener mejor disponibilidad entre semana que los fines de semana de verano.
Para el resto —Guadalest, Altea, las Fuentes del Algar— no hace falta reserva, aunque sí llegar temprano para evitar aglomeraciones y problemas de aparcamiento. Compara precios y disponibilidad actuales antes de reservar cualquiera de estas actividades; los valores cambian según temporada y operador, y conviene revisar las condiciones de cancelación, especialmente para las excursiones en barco, sujetas al estado del mar.